Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo de defensa natural que aparece como respuesta a una amenaza. Es un sistema que genera reacciones adaptativas imprescindibles para el ser humano. Dependiendo del carácter y del contenido que tengan los pensamientos que la amenaza despierta, la ansiedad activa más o menos sistemas de protección y se manifiesta de un modo más o menos contundente.
La respuesta que genera la ansiedad no depende tanto del tipo de amenaza como de la percepción que tengamos sobre la misma. Por este motivo, este sistema es funcional cuando los mecanismos de protección que activa son proporcionales al peligro.

2. ¿Qué tipos de trastornos de ansiedad existen?

Aunque los síntomas de los trastornos de ansiedad se asemejan muchas veces, según el Manual Diagnóstico Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V) existen distintos trastornos de ansiedad. Entre ellos es posible destacar: Trastornos Obsesivo Compulsivo (TOC), Trastornos Fóbicos Específicos, AgorafobiaFobia SocialTrastorno de Estrés Postraumático (TEPT)Ataques de PánicoTrastorno de Ansiedad Generalizada.

3. ¿Qué son las fobias
Las fobias son un tipo de trastorno de ansiedad que, generalmente, tienen su origen en una experiencia traumática, pues una persona asocia un estímulo fóbico a una respuesta negativa. Las personas con fobia sienten un gran temor hacia una objeto, situación y, dicho de otro modo, un estímulo fóbico. Este malestar o ansiedad provocan que la persona fóbica tienda a evitar este estímulo que le causa una reacción de miedo o ansiedad.

4. ¿Qué es un ataque de pánico?
El ataque de pánico (o crisis de ansiedad) es justamente el resultado de la proliferación de pensamientos que alertan de un peligro y que generan temor acompañado, habitualmente, de una sensación de alto riesgo o catástrofe inminente. Comienza de repente y frecuentemente alcanza su punto máximo en menos de 20 minutos.
Los pensamientos que protagonizan este tipo de episodios comparten un carácter fatalista (“lo peor que puede llegar a pasar es...”, “todo es un problema”, “Nada me parece una buena opción”, etc.). Todos ellos suelen aparecen de forma automática. La persona no es muy consciente de su origen ni del nivel de contundencia e intrusismo.
El resultado es un cocktail de emociones que alerta aún más al individuo y, como consecuencia, dispara la sintomatología relacionada con la sobreactivación del organismo. La frecuencia respiratoria y la frecuencia cardíaca son las principales protagonistas.

5. ¿Qué papel juega la respiración en un ataque de pánico?

Obtenemos energía a través de la respiración (los nutrientes que adquirimos por medio de la alimentación precisan de oxígeno para transformarse en energía).
Cuando percibimos una amenaza, aceleramos la respiración y, en el momento de la inspiración, utilizamos musculatura extra para calmar nuestras ansias por “tomar aire”. Todo ello conlleva un mayor coste energético.
Si el sentimiento de amenaza no disminuye y los pensamientos crecen, la frecuencia respiratoria aumenta y se mantiene. El resultado es una respiración que está por encima de las necesidades de nuestro cuerpo, una respiración excesiva que precisa de mucha energía. Es lo que conocemos como hiperventilación.

6. ¿Por qué resulta tan difícil tomar aire cuando hiperventilamos?

Cuando hiperventilamos cargamos nuestros pulmones de O2 y generamos un desequilibrio:los niveles de O2 incrementan pero los de CO2 disminuyen. Con el fin de reequilibrar los gases, el organismo dificulta al individuo la toma de O2. Por este motivo, en una crisis de ansiedad la persona siente que le falta aire y le cuesta respirar.

7. Y cuando hacemos deporte, ¿no aceleramos también la respiración?

Sí. La diferencia es que, cuando hacemos deporte, el cuerpo necesita más energía e incrementamos la frecuencia respiratoria con el fin de obtener más O2. Este oxígeno, al ser aprovechado, produce una cantidad elevada de CO2. Así pues, no aparece un desequilibrio entre los dos gases. Por este motivo, cuando practicamos deporte, no tenemos los mismos síntomas que cuando hiperventilamos por ansiedad.

8. ¿Por qué algunas personas que sufren un ataque de pánico sienten que pueden morir?

La aceleración de la frecuencia respiratoria y, en consecuencia, de la totalidad del metabolismo, conduce al individuo hacia un estado físico límite. El desajuste entre gases (concretamente, el descenso del nivel de CO2 en sangre) produce otro fenómeno: la alteración del pH.
Esta alteración del pH es la responsable de todo un conjunto de sensaciones que despiertan el terror: ahogo, aceleración del ritmo cardíaco, mareos, temblores, espasmos musculares en piernas, tronco, brazos e incluso musculatura facial, sudoración, calor, etc.
El desconocimiento sobre qué es un ataque de pánico, sumado a síntomas físicos tan visibles, llevan a la persona a pensar que está ante un cuadro vascular (ataque de corazón por ejemplo) y no ante un problema de origen psicológico.

9. ¿Qué pautas pueden ayudarnos a controlar un ataque de pánico?

El primer punto indispensable consiste en desacelerar la respiración. Para ello, es importante intentar tomar aire por la nariz (para restringir la entrada de O2) y expulsarlo por la boca. Conforme la frecuencia respiratoria disminuye, las inspiraciones y las espiraciones son más largas (la persona empieza a sentir que puede llenar los pulmones). Así mismo, parar, dejar de hablar y buscar un espacio “cómodo” donde descansar, son tres elementos esenciales.
Paralelamente, las técnicas de visualización de la respiración funcionan como método de distracción. Poner color al recorrido que hacen los gases diferenciando la entrada de O2 (por ejemplo, con el color azul) y la salida de CO2 (por ejemplo, con el color rojo) es un modo de centrar aún más la atención en la respiración y evitar la aparición de alertas.

10. ¿Qué tipo de trabajo se realiza desde la Psicoterapia?

En primer lugar llevamos a cabo una tarea psicoeducativa que pone de manifiesto el mecanismo de la ansiedad y del ataque de pánico. Entender los “porqués” es el primer punto para controlar su aparición.
Tal y como explicábamos, la crisis de ansiedad va precedida de toda una serie de pensamientos negativos más o menos automáticos y más o menos inconscientes. Desde la Psicoterapia realizamos un trabajo para aprender a detectar estos pensamientos, ubicarlos (en qué situaciones), así como conocer su esencia y contenido (cuál es su significado).
La identificación del pensamiento automático es la que proporciona el conocimiento básico para otorgar nuevamente el poder al individuo. Paralelamente, la construcción de nuevas líneas de pensamiento que contemplen soluciones no intentadas y faciliten la resolución de conflictos, será el entrenamiento que amplíe el abanico de recursos y aumente su capacidad de gestión.

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