Las reacciones del feto aumentarán proporcionalmente cuando note que su madre experimenta un alto nivel de estrés. Además, si esto, se da con bastante frecuencia, el bebé nonato, va a sentirse cada vez más inquieto ante las alteraciones de su madre y afectará a sus patrones de sueño. Así es, suele estar relacionado los índices del ritmo cardíaco fetal elevados y mucha actividad motriz, con una gran irritabilidad en nuestro bebé recién nacido. Pero saber exactamente la repercusión en nuestro bebé es complicado, ya que hay otros muchos factores que generan esto en los bebés, por ejemplo, cómo se desarrolló el parto o la reacción de la madre ante el bebé poco después del nacimiento.
Cómo afectan los cambios del estado de ánimo de la embaraza al bebé
¿Qué provoca la ansiedad?
•El trabajo. Es una de las causas más frecuentes, ya que el embarazo puede impedir que sigas con el mismo ritmo. El hecho de no llegar a cumplir con todas las tareas que te propones, te puede generar estrés.
Las tareas domésticas. Las dificultades para compaginar la vida laboral y familiar pueden provocarte nerviosismo, especialmente si tienes niños pequeños a los que atender.
• El propio embarazo. Los cambios que implica la futura maternidad, así como la tensión ante la responsabilidad de convertirte en madre, pueden hacerte sentir ansiosa. Por otro lado, la alteración hormonal puede provocarte inestabilidad emocional y alterarte el ciclo del sueño, factores que se suman al aumento del estrés.
• Otras causas. Una crisis de pareja, una mudanza o las dificultades económicas también pueden provocarte nerviosismo y tensión.
El bebé es capaz de notar los cambios de humor de la madre dentro del vientre. Es frecuente creer que la ira, la euforia, la tristeza, así como la desdicha son solo estados emocionales, olvidándonos que las emociones desencadenan, además, diferentes respuestas químicas. Por ejemplo, tener miedo. Esto hace que nuestro cuerpo reaccione con una descarga de adrenalina. En el caso de estar eufórica, nuestro cuerpo libera endorfinas, y el estrés hace que el organismo produzca la hormona cortisol.
Todas estas sustancias generadas por el cuerpo como resultado de todas estas emociones, son liberadas en el torrente sanguíneo de la mujer que está embarazada, de ahí irán por todo su cuerpo, incluida la placenta, e involuntariamente pasarán a la circulación fetal, y será así como el bebé tendrá una reacción muy parecida a la que tiene su madre.
Nuestro bebé experimentará la sensación de calma cuando se liberen endorfinas en el cuerpo de mamá, y cuando aumenten los niveles de adrenalina, el ritmo cardíaco del pequeño aumentará. El cortisol provocará que los mecanismos de relajación naturales del bebé dejen de ser efectivos.
Cada vez parece más claro que las vivencias de la mujer embarazada afectarán al futuro bebé. Si la madre sufre ansiedad o depresión durante el embarazo, tiene más riesgo de que sus hijos nazcan con bajo peso, un factor que predispone a una mayor mortalidad.
Incluso, según un reciente estudio la salud mental de la madre influye más que su estado nutricional o socioeconómico. El trabajo ha sido publicado en la revista "BCM Public Health" y se centra en datos obtenidos en Bangladesh, donde el bajo peso al nacer es un verdadero problema sanitario por su elevada incidencia.
La investigación es fruto de la colaboración entre el Instituto Karolinska de Suecia y el Comité para el Avance Rural de Bangladesh. Éste analizó la salud mental de 720 mujeres en el tercer trimestre de embarazo y el peso de sus hijos al nacer. De ellas, el 18% sufría síntomas depresivos y el 26% ansiedad.
El estudio revela que estas mujeres tenían una probabilidad mayor de dar a luz a bebés con bajo peso, y según los autores esta asociación es independiente de los efectos de la pobreza, el estado nutricional de la madre y la asistencia recibida durante el embarazo.
Pero los autores van más allá al afirmar que
el mal estado nutricional de las madres, la principal causa del bajo peso al nacer en los países pobres, no es necesariamente producto de la pobreza sino de problemas mentales en las mujeres tales como la depresión o la ansiedad.
De este modo se pone la atención en la salud mental de las embarazadas, que debería ser tan importante como la física en sus cuidados, y conseguiría reducir la mortalidad neonatal.
Ya habíamos comentado que el estrés se relaciona al bajo peso al nacer y al asma infantil, y es que como vemos el factor psicológico es fundamental para la salud de madre e hijo.
No sólo debemos cuidar nuestro cuerpo, sino también nuestra mente durante el embarazo. Porque también la ansiedad y la tristeza de la futura mamá influyen negativamente en el bebé.
Soluciones para la ansiedad en el embarazo
Podemos decir que el estrés maternal es una experiencia negativa precoz para nuestro bebé, pero, viviendo en la sociedad en la que vivimos, es complicado evitar el cien por cien de nuestro estrés. Como mujer, madre y reflexóloga especializada en maternidad, estos son mis pequeños consejos para llevar un embarazo lo más tranquilo posible evitando al máximo el estrés.
- Evita cualquier incidente estresante o discusión, una ayuda de nuestra pareja y de nuestro entorno será fundamental.
- Oblígate a descansar para calmarte ante situaciones tensas, obligándote a tener pensamientos positivos, todo ello sin duda te ayudará a regular tus niveles hormonales y sistema nervioso.
- Pasea al aire libre.
- Relajándote. Cuando te sientas ansiosa, tómate un tiempo para ti. Practica algún hobby relajante como escuchar música, leer o ver una película. También te puedes dedicar a embellecerte aplicándote una mascarilla o haciéndote las uñas.
- Practicando ejercicio. Algunas actividades físicas, como el yoga o la natación, son muy recomendables durante el embarazo. Practicando ejercicio conectarás con tu propio cuerpo y desconectarás de los problemas y las preocupaciones.
- Paseando. Una tranquila y larga caminata es un ejercicio muy bueno, que sienta fenomenal al cuerpo y además te distrae. Si tienes un parque cerca de casa, puedes ir a pasear con las amigas o con tu pareja. De no ser así, un paseo por una zona tranquila del pueblo o de la ciudad también puede resultar estimulante.
- Expresando lo que sientes. A menudo, los miedos y las inquietudes que sentimos nos las guardamos dentro de nosotros mismos y, así, se van acumulando hasta que un día lo sacamos todo. Lo ideal es expresarlo, sacarlo fuera. Puedes hacerlo hablando sobre ello o, incluso, llorando. Cuando nos permitimos llorar, damos salida a emociones y sentimientos profundos que tenemos interiorizados. Por esta razón, cuando hemos llorado nos sentimos desahogados.
Recuerda que la reflexología pone a tu disposición un excelente elemento de apoyo, una terapeuta, alguien que pone a tu disposición sus manos, su alma, su escucha, su compañía, experiencia y conocimiento y sobre todo alguien que ayudará a calmar tu estrés y ansiedad a través de la Reflexología.
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